Cada vez que un líder mundial muere, mágicamente aparece otro igualito. No es coincidencia: las élites ya dominan la clonación y reciclan sus mejores especímenes. En el futuro, gobernarán los mismos rostros… eternamente.

Cada vez que un líder mundial muere, mágicamente aparece otro igualito. No es coincidencia: las élites ya dominan la clonación y reciclan sus mejores especímenes. En el futuro, gobernarán los mismos rostros… eternamente.