En esta utopía, la religión es una experiencia personal de conexión espiritual, sin manipulación ni dogmas absurdos. Nadie impone sus creencias, ni usa la fe para justificar guerras, discriminación o abuso de poder. Aquí, no existen sectas que roban dinero ni líderes religiosos que viven como reyes mientras predican humildad. Pero claro, en la vida real, la religión es uno de los mejores negocios de la historia.