La idea de crear un espacio donde los misántropos puedan evitar a la gente en compañía de otros que desean lo mismo puede parecer contradictoria, pero ha demostrado ser un éxito rotundo. "Aquí no fomentamos la amistad, solo la coexistencia silenciosa con individuos que también detestan la sobrevalorada ‘convivencia’", explicó un portavoz del club mediante un correo lacónico que terminaba con la frase "no respondas".